Jóvenes indígenas del mundo se reunirán en Panamá antes de JMJ

(Por Barbara Fraser, Catholic News Service, 30 de mayo de 2018)

Más de 1,000 peregrinos jóvenes compartirán sus culturas, alegrías y luchas durante una congregación de jóvenes indígenas en un pequeño pueblo de Panamá justo antes de la Jornada Mundial de la Juventud en enero.

Es probable que a ellos se les unan miles de indígenas locales que viajarán a pie o a caballo trayendo alimentos y estableciendo campamentos en el lugar de reunión como es costumbre durante asambleas tradicionales, dijo padre Joe Fitzgerald, misionero vicentino de Filadelfia que dirige la oficina de la pastoral nacional indígena de la iglesia panameña.

“Va a ser un encuentro con el Señor a través de nuestra cultura”, dijo a Catholic News Service Emilda Santos, de 20 años de edad, quien es ngobe y una de los coordinadores del evento.

La congregación se llevará a cabo del 17 al 21 de enero en el territorio ngobe de Soloy, en la Diócesis de David en el oeste de Panamá. Padre Fitzgerald, de 48 años, ha trabajado en la parroquia misionera de Soloy desde 2007.

Los asistentes también participarán en la Jornada Mundial de la Juventud del 22 al 27 de enero en Ciudad de Panamá.

Los participantes en el evento indígena reforzarán su identidad compartiendo música y bailes tradicionales y dramatizaciones de las luchas que han enfrentado, dijo Santos.

“Con este encuentro buscamos quitar la exclusión social y también la exclusión religiosa” porque en la sociedad y hasta en la iglesia “los indígenas a menudo son marginados”, ella dijo.

Varias peregrinaciones menores durante el evento le permitirán a los jóvenes explorar y compartir su herencia indígena. Una los llevará a un cementerio tradicional y a una cueva para rituales, otra a una aldea y otra a un vivero de plantas donde prepararán 5,000 vástagos que serán sembrados más tarde cuando comience la temporada de lluvia.

Este primer encuentro internacional de jóvenes indígenas repite los temas de la Jornada Mundial de la Juventud de 2016 en Cracovia, Polonia, donde el papa Francisco instó a los jóvenes a “seguir adelante no solo valorando los recuerdos del pasado, sino también con valentía en el presente y esperanza en el futuro”.

Este también se dará un año después de una reunión del papa con indígenas amazónicos de Bolivia, Perú y Brasil durante su visita a Perú en enero de 2018 y les pidió darle a la iglesia un rostro indígena ayudándole a los obispos, a los religiosos y a los trabajadores laicos a entender sus culturas y visiones del mundo.

El logotipo del evento combina la cruz de Jesús con una penca — vivienda tradicional con techo de ramas de palma sin paredes — y cacao y maíz, plantas sagradas para muchos pueblos indígenas de México y América Central, un camaleón representando la diversidad de la creación y raíces de plantas penetrando la tierra que el papa llama “nuestra casa común”

Después que el papa anunciara que la Jornada Mundial de la Juventud se celebraría en Panamá, hogar de siete pueblos indígenas, la idea de una reunión de jóvenes indígenas antes del evento principal tomó forma durante las reuniones de los miembros de los equipos de la pastoral indígena de América Central y México, dijo el padre Fitzgerald.

El evento está abierto a los pueblos indígenas, nativos o aborígenes de cualquier parte del mundo, aunque las primeras indagaciones han provenido principalmente de las Américas y Australia.

El territorio ngobe en Soloy es la comarca indígena más grande de Panamá. El centro parroquial es fácilmente accesible por carretera para los peregrinos que viajen desde América del Norte y Central hacia el evento principal en Ciudad de Panamá, aunque a la mayoría de las aldeas de la comarca se puede llegar solamente a pie o a caballo, dijo padre Fitzgerald.

El evento se da en tiempos en que los indígenas de varias partes del mundo, incluidas las Américas, cada día enfrentan más persecución y en algunos casos ataques físicos por defender sus territorios. Además de reforzar el orgullo de la identidad de los participantes, la intención de la congregación es pedir a los jóvenes que tomen responsabilidad de ser líderes en sus comunidades y países, él dijo.

Después de la reunión en Soloy los jóvenes continuarán su peregrinación hacia Ciudad de Panamá para los eventos de la Jornada Mundial de la Juventud. Esa es la misma ruta que siguen muchos adolescentes y adultos jóvenes indígenas que salen de sus comarcas en busca de mejores oportunidades de trabajo o estudios en la ciudad.

Sin embargo, una vez que llegan allí los jóvenes indígenas enfrentan obstáculos, dijo Jeroncio Osorio, un joven de la tribu guna de 19 años que estudia administración en la Universidad Nacional de Panamá en Ciudad de Panamá.

“Es difícil trabajar cuando uno no tiene experiencia”, dijo Osorio, quien ayuda en los talleres de la pastoral indígena para jóvenes en la ciudad.

Durante la Jornada Mundial de la Juventud los jóvenes indígenas peregrinos armarán una aldea indígena en un parque de Ciudad de Panamá con música, bailes, artesanías tradicionales y presentaciones destacando sus culturas, las cuales en muchos casos se vuelven invisibles cuando ellos se mudan a la ciudad.

El encuentro también le dará a los jóvenes indígenas una oportunidad para reflexionar sobre la relación entre su fe cristiana y su religión tradicional, dijo Eidigili Valiente, hermana de Osorio de 23 años que está terminando su último año de estudios en la Universidad Nacional de Panamá.

Los talleres de la pastoral indígena en Panamá y otros países centroamericanos le han mostrado a ella paralelos entre sucesos en la Biblia, especialmente en el Antiguo Testamento, y cuentos tradicionales guna, dijo Valiente. Ambos incluyen historias de la creación de la primera pareja humana y del diluvio, ella dijo.

Valiente dijo que desde que se mudó a la ciudad cuando era adolescente ha aprendido a defenderse a sí misma y a otros jóvenes indígenas cuando personas han dudado de sus capacidades. Cuando comenzó a estudiar psicología ella era la única estudiante indígena en la clase.

Ella dijo que aunque “uno como indígena (a veces) tiene miedo”, ella se ganó el respeto de sus compañeros hablando abiertamente sobre su cultura y mostrando orgullo de su capacidad de hablar no solo español, sino también guna y algo de inglés.

Ella dijo: “Si tú no te respetas, si uno no se quiere por ser guna, por ser indígena, ¿quién lo va a hacer?”.

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