El Papa Francisco, ¡Un Papa cercano a los pueblos indígenas!

  

Palabras del Papa a los pueblos indígena en Chiapas, México, febrero 2016.

* En la memoria de muchos de nuestros pueblos está escrito el anhelo de una tierra y de un tiempo donde la desvalorización sea superada por la fraternidad, la injusticia por la fraternidad y la violencia sea callada por la paz.

* Hay un anhelo de vivir en libertad, de vivir en la tierra prometida, donde la degradación no sea moneda corriente en el corazón del hombre.

* De muchas formas han pretendido adormecer y aletargar la vida de nuestros jóvenes con la insinuación de que nada puede cambiar o de que sólo son sueños imposibles.

* La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el cielo, en el agua, en el aire, en los seres vivientes, esta nuestra oprimida y maltratada tierra que gime y sufre dolores de parto. 

* El desafío ambiental que vivimos y sus raíces humanas nos impactan a todos. Ya no podemos hacernos los sordos en una de las mayores crisis ambientales de la historia.

* Sus pueblos saben relacionarse armónicamente con la naturaleza a la que respetan como fuente de alimento y altar del compartir humano.

* Muchas veces de forma sistemática han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad, algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones.

* Otros mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado los han despojado de sus tierras o realizado acciones que las contaminan, que tristeza. 

* Que buen nos haría a todos hacer un examen con conciencia y aprender a decir ‘perdón. Perdón, hermanos

 

Los pueblos indígenas en la carta encíclica Laudato Sí…

* En este sentido, es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios. Para ellos, la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, son objeto de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que no prestan atención a la degradación de la naturaleza y de la cultura. (146)

* En algunos lugares, se están desarrollando cooperativas para la explotación de energías renovables que permiten el auto-abastecimiento local e incluso la venta de excedentes. Este sencillo ejemplo indica que, mientras el orden mundial existente se muestra impotente para asumir responsabilidades, la instancia local puede hacer una diferencia. Pues allí se puede generar una mayor responsabilidad, un fuerte sentido comunitario, una especial capacidad de cuidado y una creatividad más generosa, un entrañable amor a la propia tierra, así como se piensa en lo que se deja a los hijos y a los nietos. Estos valores tienen un arraigo muy hondo en las poblaciones aborígenes (179).

     

Deja un comentario

Menú de cierre