TEMA 3: La Juventud Indígena – Clave en la Construcción del Otro Mundo Posible

Oración de inicio (Quechua)

Pachacámac, 
Dios de los indios del Tahuantinsuyo,
creador de Abya Yala y el mundo entero
Wiracocha, Dios de toda la existencia:
eres el único dueño y poderoso
sobre los poderosos del mundo.

Pachacámac, Wiracocha,
Pachamama, Ayllus:
estamos en comunión.
Te encontramos en todas partes:
¿quién no ha visto tantas maravillas 

que has obrado? 


 Eres Dios invisible pero presente.
Siempre estás en nuestras luchas,
en los grandes levantamientos
y en la vida de cada día.

Tú eres el jefe de nuestros pueblos indios,
en toda Abya-Yala.
Tú te identificas con los excluidos.
Tú mismo sacaste de la esclavitud
al pueblo de Israel;
así también hoy estás con las organizaciones,
hombres y mujeres de nuestros pueblos,
creando Iglesia india,
para servir al gran pueblo indio.

Con tu poder,
con la fuerza que diste a los antepasados,
como a Moisés en Israel,
a Tupac Amaru en el Tahuantinsuyo,
a Lázaro Condo en Chimborazo,
a Cristóbal Pajuña en Tungurahua,
a Proaño y Romero.
Así con todos los mártires de nuestros Pueblos
vamos a vencer al sistema capitalista,
a la economía de mercado,
a la modernización, a la militarización,
a todos los poderes de la muerte,
porque Tú siempre estás con nosotros.

Por eso, Pachacámac Yaya
y Pachacámac Churi,
tu pueblo, te conoce y vive siempre
invocando tu nombre con cantos, con música,
con fiestas y bailes,
porque así fuimos, somos y seremos.

Hoy te pedimos que nos ilumines con tu espíritu,
para descubrirte en nuestros mitos,
en nuestros cuentos,
para tener fuerza en nuestras organizaciones y fuerza para liberarnos.
Amén.
(Delfín Tenesaca http://www.servicioskoinonia.org/agenda/archivo/obra.php?ncodigo=508)

Introducción al Tema: Los pueblos originarios han mantenido una visión del otro mundo posible, donde prevalece la equidad, fraternidad y la armonía social humana y con todos los seres vivos y cósmicos.  En sintonía con la fe cristiana que reconoce a Jesucristo como la plenitud de la esperanza de nuestros pueblos, colaboramos en el proyecto de Dios, que siempre nos invita a la “Vida” frente a los proyectos de muerte, cuando estamos dispuestos a dar nuestro tiempo, talentos y energía para el bien de los demás.  Así colaboramos en la construcción del otro mundo posible, el “buen Vivir” en el lenguaje de nuestros hermanos andinos.  Y construimos juntos el otro mundo posible.

¿Cuál es el mundo que queremos construir como colaboradores de Dios?  ¿Qué valores o características definen tal mundo?

Iluminación:  Para ayudarnos reflexionar sobre nuestro compromiso en la construcción del otro mundo posible, leemos algunas palabras de la mártir lenca, Berta Cáceres, del documento preparativa del sínodo sobre la amazonia, y palabras del Papa Francisco en Puerto Maldonado.

Aquí (en Honduras) es muy fácil que a uno lo maten. El coste que pagamos es muy alto. Pero lo más importante es que tenemos una fuerza que viene de nuestros ancestros, herencia de miles de años, de la que estamos orgullosos. Ese es nuestro alimento y nuestra convicción a la hora de luchar.  Inspiran la lucha emancipatoria de los pueblos y demuestran que sí son posibles otras formas de vida que protegen el planeta. Esto es contrario al proyecto de dominación hegemónica que se impone en todo el mundo y que pretende saquear los recursos estratégicos de los pueblos (Berta Cáceres)

Para los pueblos indígenas de la Amazonía, el “buen vivir” existe cuando están en comunión con las otras personas, con el mundo, con los seres de su entorno, y con el Creador. Los pueblos indígenas, en efecto, viven dentro de la casa que Dios mismo creó y les dio como regalo: la Tierra. Sus diversas espiritualidades y creencias, los motivan a vivir una comunión con la tierra, el agua, los árboles, los animales, con el día y la noche. Los ancianos sabios, llamados indistintamente payés, mestres, wayanga o chamanes – entre otros – promueven la armonía de las personas entre sí y con el cosmos. Todos ellos “son memoria viva de la misión que Dios nos ha encomendado a todos: cuidar la Casa Común” (Fr. PM). (Documento Preparatoria para el Sínodo sobre la Amazonia).

 Los indígenas Amazónicos cristianos entienden la propuesta del “buen vivir” como vida plena en el horizonte de la co-creación del Reino de Dios. Dicho buen vivir sólo será alcanzado cuando se haga verdad el proyecto comunitario en defensa de la vida, del mundo, y de todos los seres vivos… “Estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo, y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud” (Laudato Sí 53). Este sueño comienza a ser construido dentro de la familia que es la primera comunidad de nuestra existencia: “La familia es y ha sido siempre, la institución social que más ha contribuido a mantener vivas nuestras culturas. En momentos de crisis pasadas, ante a los diferentes imperialismos, la familia de los pueblos originarios ha sido la mejor defensa de la vida” (Fr. PM). (Documento Preparatoria para el Sínodo sobre la Amazonia 6).

Los falsos dioses, los ídolos de la avaricia, del dinero, del poder lo corrompen todo. Corrompen la persona y las instituciones, también destruyen el bosque. Jesús decía que hay demonios que, para expulsarlos, exigen mucha oración. Este es uno de ellos. Los animo a que se sigan

organizando en movimientos y comunidades de todo tipo para ayudar a superar estas situaciones; y también a que, desde la fe, se organicen como comunidades eclesiales de vida en torno a la persona de Jesús. Desde la oración sincera y el encuentro esperanzado con Cristo podremos lograr la conversión que nos haga descubrir la vida verdadera. Jesús nos prometió vida verdadera, vida auténtica, vida eterna. No vida ficticia, como las falsas promesas deslumbrantes que, prometiendo vida, terminan llevándonos a la muerte (Papa Francisco en Puerto Maldonado).

 ¿Cuáles son los obstáculos en vivir el mundo que queremos?

Tarea para el EMJI:

  1. Reflexionar sobre los mártires de tu pueblo, los cuales han dado su vida en la lucha por el otro mundo posible
  2. Hacer un resumen en 100 palabras sobre una de estas personas
  3. Enviar el resumen y foto de esta persona a emji2019@gmail.com

 

¿Qué compromisos o acciones podemos tomar en la construcción del mundo que queremos, el otro mundo posible?

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TEMA 2: Desde nuestra fe y cosmovisiones, vivimos en armonía en nuestra Casa Común

Oración de inicio (maya)

Gran Creador, Tú nos formaste, Corazón del cielo,
Corazón de la Tierra:
Te damos gracias por habernos creado
Dios del Trueno, Dios de la lluvia:

Desde la salida del sol buscamos la paz en el mundo entero.
Que haya libertad, tranquilidad, salud para todos
tus hijos que viven en el Este, donde el sol se levanta.
Te pedimos también, a la puesta del sol,
hacia el Oeste, que todo sufrimiento, toda pena,
todo rencor termine, como el día termina.

Que tu luz ilumine los pensamientos,
las vidas de los que lloran, de los que sufren,
de los que están oprimidos, de los que no han oído.
Rogamos hacia el Sur,
donde el Corazón del Mar purifica toda corrupción,
enfermedad, pestilencia.
Danos fortaleza, para que nuestras voces
lleguen a tu corazón, a tus manos y a tus pies.
Nos postramos delante de Ti
con nuestras ofrendas, invocándote día y noche.
Rogamos hacia el Norte,
desde los cuatro puntos cardinales de este mundo,
confiando en que El Corazón del Viento
llevará hasta tus oídos la voz, el clamor de tus hijos.
Oh Gran Creador, Corazón del Cielo,
Corazón de la Tierra, nuestra madre:
Danos vida, mucha vida y una existencia útil,
para que nuestros pueblos encuentren
la paz en todas las naciones del mundo.

(http://annamarnau.blogspot.com/2013/03/oracion-indigena-maya.html)

 Introducción al tema

Nuestros pueblos han aprendido, a lo largo de milenio, a vivir en armonía en la casa común, respetando nuestro humilde lugar en el plan creativo de

Dios. Las amenazas a esta armonía vienen por megaproyectos como las minas, represa, petróleo, reforestación, entre otros.  Rompemos esta armonía también cuando migramos a los centros urbanos, separándonos de la tierra que nos ha cuidado y que ha dado a nuestros pueblos su identidad particular. El mundo, que ha tratado de convertir la Casa Común en

un bien del mercado, necesidad la respuesta de jóvenes comprometidos quienes, desde el Evangelio y la gran sabiduría de sus pueblos, luchan por un futuro de paz y armonía con toda la creación.

Dialogar sobre las amenazas internas y externas que vive tú pueblo en la lucha para proteger y vivir en armonía con la Madre Tierra. ¿Qué nos cuesta ver y responder frente a la destrucción ambiental?

Iluminación:  Para ayudarnos a reflexionar sobre la realidad de la destrucción ambiental y la respuesta esperanzadora de los pueblos originarios frente de tan graves amenazas, leemos algunas palabras del Papa Francisco a los pueblos indígena en Chiapas y Puerto Maldonado, de la carta encíclica Laudato Sí, y del documento preparatorio para el sínodo sobre la amazonia:

El desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos impactan a todos (cf. Laudato si’,14) y nos interpelan. Ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia. En esto ustedes tienen mucho que ensenarnos, que enseñar a la humanidad. Sus pueblos, como han reconocido los obispos de América Latina, saben relacionarse armónicamente con la naturaleza, a la que respetan como “fuente de alimento, casa común y altar del compartir humano” (Aparecida, 472)… Sin embargo, muchas veces, de modo sistemático y estructural, vuestros pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, sus culturas y sus tradiciones. Otros, mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus tierras o han realizado acciones que las contaminaban. ¡Qué tristeza! Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón!, perdón hermanos. El mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte, los necesita a ustedes (Homilía del Papa Francisco en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México, 15 de febrero de 2016). 

 Ustedes (los pueblos originarios) son memoria viva de la misión que Dios nos ha encomendado a todos: cuidar la Casa Común. La defensa de la tierra no tiene otra finalidad que no sea la defensa de la vida. Sabemos del sufrimiento que algunos de ustedes padecen por los derrames de hidrocarburos que amenazan seriamente la vida de sus familias y contaminan su medio natural. (Papa Francisco en Puerto Maldonado).

 Muchas formas altamente concentradas de explotación y degradación del medio ambiente no sólo pueden acabar con los recursos de subsistencia locales, sino también con capacidades sociales que han permitido un modo de vida que durante mucho tiempo ha otorgado identidad cultural y un sentido de la existencia y de la convivencia. La desaparición de una cultura puede ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal. La imposición de un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción puede ser tan dañina como la alteración de los ecosistemas. (Laudato Sí 145).

 En este sentido, es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios. Para ellos, la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, son objeto de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que no prestan atención a la degradación de la naturaleza y de la cultura. (Laudato Sí 146).

 Para los pueblos indígenas de la Amazonía, el “buen vivir” existe cuando están en comunión con las otras personas, con el mundo, con los seres de su entorno, y con el Creador. Los pueblos indígenas, en efecto, viven dentro de la casa que Dios mismo creó y les dio como regalo: la Tierra. Sus diversas espiritualidades y creencias, los motivan a vivir una comunión con la tierra, el agua, los árboles, los animales, con el día y la noche. Los ancianos sabios, llamados indistintamente payés, mestres, wayanga o chamanes – entre otros – promueven la armonía de las personas entre sí y con el cosmos. Todos ellos “son memoria viva de la misión que Dios nos ha encomendado a todos: cuidar la Casa Común” (Fr. PM). (Documento Preparatoria para el Sínodo sobre la Amazonia 6)

¿De qué manera nos ilumina nuestra fe y la sabiduría de nuestros pueblos para mantener la armonía con la madre tierra?

Tarea para el EMJI:

  1. Haz un resumen de 100 palabras sobre la lucha de tu pueblo en proteger la Madre Tierra y mantenerse en armonía con ella.
  2. Toma y/o busca algunas fotos e imágenes que capten esta realidad
  3. Envía el resumen y fotos a emji2019@gmail.com

¿Cómo nos comprometemos, desde nuestra fe cristiana y nuestra cultura local en proteger la casa común?

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