Revelación de Dios en las Culturas y la Juventud Indígena

 “Revelación de Dios en las Culturas y la Juventud Indígena”

Mensaje Final del Séptimo Congreso de Teología India, San Marcos Guatemala

Nos reunimos del 26 al 29 de julio del 2018, en la casa grande de la comunidad de Llano Grande, Concepción Tutuapa, Diócesis de San Marcos, los jóvenes de los pueblos; Aguacatan, Cuilco, San Martín Sacatepéquez, Zunil, San Andrés Xecúl, Quetzaltenango, San Francisco la Unión, Santa María Chiquimula, Totonicapán, Ixcán, Ciudad Peronia, Comalapa, Comitán, San Miguel Ixtahuacán, Pueblo Nuevo Tajumulco, Concepción Tutuapa, Ixchiguán, Comitancillo, Chiantla, Colomba, San Pablo, Antigua Guatemala y ciudad de México y de los países de Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala y México, para dialogar y compartir sobre la revelación de Dios en las culturas y juventudes indígenas.

Nos indigna que nuestros rostros están partidos, por la soberbia de los que se sienten poderosos y que se creen dueños de la creación, no los llena su afán de lucro y quieren más y más, destruyendo la vida con sus proyectos de minería, represas, hidroeléctricas, privatizando el agua y forzándonos a la migración. Les recordamos que somos la herencia de nuestros antepasados, de nuestros abuelos que nos empujan a luchar y resistir para defender la vida y la Madre Tierra. Nos identificamos con el dolor y sufrimiento de nuestros hermanos en Nicaragua. Denunciamos la represión que están viviendo los jóvenes y los pueblos originarios en estos momentos, en nuestros países. Somos un solo pueblo.

Tenemos la esperanza de que va a amanecer, porque nuestras abuelas y abuelos nos enseñaron que Dios camina y sale a nuestro encuentro, que siempre ha estado desde el comienzo de nuestra historia de pueblos originarios, nos muestra su rostro y su corazón, está cerca como Madre y Padre. El Ajaw (Señor) nos conoce y nos habla en nuestros idiomas, porque es el Creador y Formador, dador de vida, que está en el cielo y en la tierra. Sentimos que Dios se manifiesta en la naturaleza, que Dios vela y que cuida nuestros sueños. Nos muestra la realidad del mundo a través de la cultura.

Hemos podido tocar nuestro rostro (identidad) y corazón (espiritualidad). Sentirnos vivos, como parte de los pueblos originarios. Dentro de nosotros está la chispa de fuego, la fuerza interior, la energía de la juventud indígena. Nos comprometemos a moldear las iglesias con un rostro propio y un rostro indígena, como nos invita el Papa Francisco, somos conscientes que podemos llegar a ser santos sin dejar de ser indígenas, caminando para entrar en el corazón de Dios, desde nuestras raíces ancestrales, manteniéndonos de pie en la defensa de la Madre Tierra y del agua, reconociendo la sabiduría que nos fue dada a cada uno y respetando como nos enseñaron nuestros mayores, porque estamos dispuestos a dejarnos llevar por el impulso del Espíritu, para seguir tejiendo la vida en nuestras comunidades a través del servicio.

Hacemos propias las palabras de Monseñor Rodolfo Valenzuela, que en su palabra de saludo nos dice: “no niegues tus raíces, no niegues esa cultura que aprendiste…” “No olviden la sabiduría heredada de sus padres y abuelos…” “el principal reto es: ser fieles a su identidad…”

Hacemos un llamado a los jóvenes que se reunirán en la Jornada Mundial de la Juventud y en el encuentro de jóvenes indígenas, para que no se olviden de la memoria de nuestros pueblos, de nuestros mártires, de nuestras luchas y resistencias, para que no desaparezca ninguna lengua originaria más, porque se pierde la experiencia de cómo Dios se revela de manera particular en nuestros pueblos. Recordemos que todos somos parte de la creación de Dios y estamos invitados a vivir el respeto en la pluralidad.

El camino de nuestros pueblos indígenas, son hilo de una misma urdimbre, que sigue tejiendo la historia en la actualidad, como la serpiente que une los momentos de nuestra historia. Todos los hombres y mujeres presentes hemos peregrinado desde distintos lugares, para tejer la memoria de nuestras abuelas y abuelos, una vez más, y así responsabilizarnos en nuestro presente. Nuestros abuelos son semillas de nuestra fuerza.

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Encuentro Indígena Nacional en Panamá… en camino hacia el EMJI 2019

XII Encuentro Nacional de Pastoral Indígena (ENPI)

Juventud Indígena: Impulsando la esperanza desde las riquezas de nuestros pueblos

A los pueblos indígenas de Panamá, a los hermanos y hermanas que comparten con nosotros la fe católica y a las personas de buena voluntad:

Convocados por el Espíritu del Señor, nos hemos reunido del 23 al 27 de julio de 2018, en el Centro Tiberíades, diócesis de Colón-Guna Yala, para celebrar el XII Encuentro Nacional de Pastoral Indígena (ENPI). Somos 74 personas, jóvenes, laicos, religiosas, sacerdotes y un obispo, que tratamos de acompañar y servir desde las culturas ngäbe, guna, enberá, wounaan, buglé, naso y bri-bri en Panamá. Es un peregrinar que iniciamos ordenadamente en 1979, pero que tiene su base en las luces y sombras de los antiguos misioneros, desde 1501, en este territorio.

En un lugar acogedor, en medio de una lluvia permanente y un mar armonioso enfrente, compartimos las experiencias y el caminar de pastoral indígena y dialogamos sobre el tema específico del encuentro, “Juventud Indígena: Impulsando la esperanza desde las riquezas de nuestros pueblos”.

Hemos escuchado las reflexiones hechas desde nuestras comunidades, en las comarcas, tierras colectivas y en las ciudades: Los desafíos que nuestros pueblos tienen que enfrentar y cómo nos afectan, sobre todo, a nosotros como jóvenes, (el 63.8% de la población indígena del país es menor de 24 años). En primer lugar, vivimos en un sistema económico-político que amenaza nuestra vida, explota a la Madre Tierra, es corrupto. De ahí se siguen otros problemas como: la violencia, el racismo, la pobreza, la falta de oportunidades, la contaminación del ambiente, ríos y mares, la discriminación (de otros con nosotros y entre nosotros mismos), la pérdida de la cultura, las drogas, migración, el machismo, la falta de líderes consecuentes y otros. Nos afectan porque no nos permiten realizarnos plenamente en nuestra identidad, nos llevan a vivir en la marginación y caer en la delincuencia. A pesar de todo esto, encontramos ejemplos de jóvenes indígenas que son una luz para nosotros.

Nuestro Dios -Ngöbö, Paba-Nana, Ankore, Ewandam, Chube, el único Dios- nos ha guiado a través de la historia con los mitos, ritos, cantos y tradiciones que nos heredaron nuestros ancianos y padres. Ese pasado, esa historia, no son sólo papeles o archivos, están presentes hoy e impulsan nuestra esperanza. Duiren, Olowaili, Jirondai, fueron jóvenes de nuestros pueblos que lucharon y murieron por la vida plena. En el momento cumbre de esta historia, vino Jesús, que luchó, se entregó, lo mataron y Dios resucitó. Él es nuestra fuerza hoy, a Él queremos seguir. Ese Jesús resucitado se manifiesta en ejemplos de jóvenes que luchan y se superan y se sigue haciendo presente en nuestra historia.

Por tanto, queremos actuar, desde nuestras culturas en sintonía con nuestra fe, para impulsar la esperanza. Las palabras del Papa Francisco nos iluminan: “No dejen que los arrastren, tienen que ser motor. Estudien, prepárense”. Eso queremos hacer. Tenemos que tomar acciones, desde nuestras culturas, para defender la Casa Común, de la cual, dice el Papa, somos memoria viva. Queremos comunicar a nuestro país y al mundo que es posible vivir en armonía con la naturaleza; que se puede respetar la tierra, el agua, los seres vivos y también progresar; que no hay necesidad de matar ríos y mares para vivir como seres humanos.

Tenemos un gran reto por delante y no podemos negarnos a enfrentarlo porque tenemos la  capacidad. Un gran paso en este caminar será el Encuentro Mundial de la Juventud Indígena que tendrá lugar en Soloy, Comarca Ngäbe-Buglé, del 17 al 21 de enero de 2019, los días previos a la JMJ.

          ¡Dios les  bendiga! Ngöbö tä munben! Chube ba ole! Tglabda de na!
Baba/Nana bemarba gudi! Anǩoȓe ume bia bada! Ewandamua Pan Kaiperju!

Centro Tiberíades, diócesis de Colón-Guna Yala, Panamá, 27 de julio de 2018.

  

 

 

 

 

 

 

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